Opinión

«Una verdadera Queen», por Marcela Maldonado

Hay frases que nacen para las redes sociales y desaparecen en cuestión de días. Otras, en cambio, quedan grabadas en la memoria colectiva. “Una verdadera Queen” es una de ellas. Difícil de olvidar.

Lo interesante es que la frase sobrevivió porque terminó significando mucho más que una expresión de moda. Hoy habla de una actitud frente a la vida: la de una mujer que conoce su valor y deja de buscar validación donde nunca la hubo.

Durante años nos hicieron creer que una reina era la más admirada, la más elegante o la más inalcanzable. Pero la verdadera corona no tiene que ver con el estatus. Tiene que ver con la dignidad. Es la mujer que pone límites sin culpa, que cobra justamente por su trabajo, que no acepta migajas afectivas y que entiende que el respeto comienza por ella misma.

Vivimos obsesionados con las apariencias. Contamos seguidores, acumulamos corazones y confundimos visibilidad con importancia. Sin embargo, las decisiones que realmente transforman una vida ocurren en silencio: cuando eliges irte de un lugar que ya no te hace bien, cuando defiendes tus principios aunque sea incómodo o cuando vuelves a empezar sin garantías de éxito.

En nuestra región abundan esas verdaderas Queens. No necesariamente llevan tacos ni posan para una cámara. Son emprendedoras que levantan sus negocios desde cero, mujeres que sostienen hogares, profesionales que abren camino en industrias históricamente masculinas y dirigentas que trabajan por sus comunidades sin esperar aplausos. Su grandeza rara vez es viral, pero cambia realidades todos los días.

Quizás esa sea la mejor definición: una verdadera queen no necesita demostrar que lo es. Se reconoce en la serenidad con la que camina, en la coherencia de sus decisiones y en la fuerza de quien jamás negocia su propia alma.

Marcela Maldonado Barrera
Ingeniera Comercial | Estratega en Vinculación Empresarial

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