Opinión

La cultura también nace en los territorios, Por Paulette L’Huissier | Mujer de Ópera

Yo pienso que el verdadero sentido de la cultura tiene dos características súper importantes. Puede ser liberador de los masculinismos negativos y también puede ser un punto importante para aprender a vernos, a leernos, a escucharnos y a movernos.

La cultura somos nosotros mismos y nosotras mismas. Por mucho tiempo vivimos la ilusión de que, en ciertos puntos urbanizados, estaba la cultura y el resto era barbarie. Pero el hecho de haber nacido en una alejada ex oficina salitrera me marca importantemente, como al resto de los pampinos, en el hecho de que puedes estar en el centro del mundo, en la ciudad más capitalizada, en la ciudad más central, con aeropuertos para todo el mundo, pero tu raíz está de dónde vienes. Y si queda lejos o hay problemas de acceso, eso también te va a marcar una perspectiva del mundo.

Creo que la importancia de cada lugar remoto para la cultura es cada vez mayor de lo que se ha descubierto. Y me encanta la característica de poder llevar el canto lírico y la música, con las óperas, a los lugares insospechados para el resto de las organizaciones que desarrollan lo mismo.

Entonces, si te quedas estancado en el masculinismo negativo, de que solo en el centro tu arte es válido, o en la academia más importante de tu arte solo ahí es válido, puedes desarrollar una imaginación y una creatividad dentro de ese marco, con el público de ese marco, que es cada vez más estrecho. En cambio, si abres la ventana y la puerta a la inclusión, desde incluir territorios en tu gira, terminas creciendo, cultivando más creatividad, aumentando tu imaginación con todas las características que tiene cada lugar y sus comunidades. Es muy enriquecedor leerlas, escucharlas, verlas y moverte con ellas.

El asombro como punto de encuentro

Pasa un efecto paradójico. Las personas, al estar acostumbradas a recibir otro tipo de preparación de la música, de repente se encuentran con el timbre lírico, que se amplifica con sus propios medios y resuena en distintas partes de sus percepciones que ellos no conocían. Entonces es bonito ver ese asombro, principalmente porque muchas veces no se puede contener y sale una expresión en sus rostros: la mandíbula baja, un suspiro, emociones.

Yo creo que, si la sociedad avanzó hacia lo inmediato, por algo es. No es ni bueno ni malo; es una característica, como cuando una sinfonía corre un tempo rápido: no es ni bueno ni malo. Entonces está la oportunidad de ser variedad, porque cada vez los cantantes líricos tenemos menos espacios en Chile.

Una deuda cultural con las regiones

En la Región Metropolitana tenemos restricciones para ingresar al Fondo de Artes Escénicas. En otras regiones tenemos las limitaciones de falta de espacios para poder cantar sin amplificación y, al mismo tiempo, tenemos salas espectaculares, pero una gran cantidad de colegas cantantes líricos queda fuera de la cartelera de esas instituciones. Cuando una cosa se ha repetido por más de cinco décadas, ya no se puede llamar crisis. Espero que alguna vez aparezca la palabra correcta para algo que es crítico y que se ha demorado tanto tiempo en corregirse.

Ha quedado demostrado, en todos los medios, incluso en los más populares, que el canto lírico es representante de muchos corazones de la gente en masa. Y es verdad que, para que un cantante lírico esté solito cantando en medio de una ópera, tienen que haber por lo menos 200 personas trabajando entre el foso y el escenario. También esa oportunidad laboral no ha sido vista por las autoridades de cada uno de los rincones del país.

Tuve la suerte de haber estudiado en una Argentina que todavía gozaba de los derechos culturales creados por autoridades que sí vieron esa oportunidad laboral y la dejaron decretada. ¿Puede esto ser una oportunidad para Chile? Prefiero dejar un punto suspensivo y ver qué pasa…

Porque Chile tiene que querer a sus artistas. Es un país con un gran corazón, un gran corazón que los abarca a todos. Por lo tanto, creo que cada día más logra demostrar ese espacio, ese amor, no solo a los artistas líricos, sino a todas las personas creativas y expresivas del país.

Todos los estilos son válidos

Existe ese modelo de negocios en Chile. Desde 1985 en adelante, antes del 73, el modelo de financiamiento de la música lírica era abierto a todas las expresiones urbanas, como en todo el mundo. El modelo de negocios y de financiamiento cultural del canto lírico en Chile tiene grandes limitaciones; el modelo de negocios y de financiamiento cultural para la música y las expresiones urbanas también.

Por ahí, por los años 2007 o 2008, tuve la hermosa experiencia de ser la voz lírica que cantaba sobre una base de hip hop para un jingle de una radio comunitaria de Antofagasta. Es una de las experiencias que más luz me ha dado. Si bien estás mucho en el hacer, e inviertes todas tus horas laborales en tu estilo, a mí me pasa que todos los estilos son válidos. Eso me lo enseñaron mis cuatro abuelos y los llevo en mi corazón.

Entonces, a mí me hace vibrar mucho la música urbana y la energía del público en las batallas. Admiro mucho la labor de mis alumnos de canto que desarrollan el freestyle en Chile.

Crear desde el territorio

Lamentablemente, estamos en un país que presenta grandes limitantes territoriales, sociales, etcétera. La palabra trabajador cada vez es menos usada por quienes entregan la plata que todos usamos para vivir: nuestros sueldos. Además, la palabra estudiante tiene un fuerte sesgo. Entonces son muchas las dificultades que sorteamos los artistas de regiones, porque los artistas tenemos que investigar y estudiar mucho, ser estudiantes de nuestra realidad, y mucho más si esa es una palabra casi prohibida.

En nuestra región hay grandes artistas y referentes mundiales en literatura, DJ, actuación, audiovisual e incluso filosofía. Y siempre es un camino con doble sentimiento. Hay que tener una gran humildad para investigar tu entorno como el espacio que te ofrece, a través de sus dificultades, las mejores herramientas para que tú puedas crear algo. Y también hay que querernos mucho a nosotros mismos, aceptarnos y pasar por encima de todos esos asuntos que generan la dificultad de comunicación y de llegada con otros territorios.

Así como oportunidades para la región, también hacen falta managers, bookers, agentes administrativos en cultura y más valoración por los gestores culturales, así como menos castigo hacia los nuevos caminos de financiamiento que pueda crear cada artista y gestor con lo que hay hoy en día.

No nos olvidemos de que el ser humano es un mamífero. Los mamíferos necesitamos del clan para sobrevivir y también de la unión de clanes para sobrepasar cualquier embate. Es algo altamente virtuoso. Y se ha repetido en muchos puntos de la historia.

Me encanta hacer crossovers y los disfruto muchísimo.

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