Patriotismo: El deber de ser patria más allá de los festejos, por Angie Astorga Arán
A inicios de nuestra vida independiente, el político e intelectual chileno, Juan Egaña escribió “El amor a la patria, es el amor a las leyes y la felicidad común”. Hoy ad-portas de nuestras fiestas patrias, no deja de ser interesante poner en pausa el disfrute propio de la festividad que nos une y reflexionar ¿De que hablamos exactamente cuando hablamos de patriotismo?
Siglos después de aquel rezo de Egaña, en el Chile de hoy, parece existir una disociación irreconciliable entre conceptos. Nos desbordamos de Chilenidad transversalmente ante un triunfo deportivo, activando la solidaridad ante alguna catástrofe o en los festejos de septiembre, pero ¿esa “Pasión folclórica” que nos une, ¿Es en esencia acaso el patriotismo si se desvanece cuando se trata de la república?
Si bien evidenciamos como cada año en estas fechas, un Chile con profundo orgullo por su chilenidad, por otro lado, tenemos un contrato social más bien debilitado o directamente dañado por la desconfianza institucional e individualismos. Cuando hablamos de patriotismo, no podemos hablar únicamente de un sentimiento pasivo de orgullo, por más noble que en sí mismo este sea, debemos hablar de acción, de patriotismo como acto de corresponsabilidad cívica, de patriotismo como motor, de leyes y valores, de compromiso con la institucionalidad.
Cuando Jean-Jacques Rousseau advierte, en su contrato social, que el Estado se encamina a su ruina tan pronto como los ciudadanos prefieren servir con su bolsillo antes que, con su persona, está interpelando directamente la apatía cívica contemporánea. Sentir amor por Chile es estéril si se vive desde el individualismo. Por el contrario, la patria se reactualiza cuando la ciudadanía asume el costo/desafío de la participación: al organizarse en sus comunidades, al fiscalizar activamente a sus instituciones, al deliberar en el espacio público y al actuar con solidaridad orgánica frente a las catástrofes que históricamente azotan nuestro territorio.
Entender el patriotismo como mera chilenidad, es reducir la patria a un ejercicio de folclor estacional. La bandera, el escudo o el himno nacional no son fines en sí mismos, sino los símbolos de un pacto de convivencia. Por ello, el verdadero patriotismo no reside en la mera reverencia ciega a una tela, sino en el compromiso irrestricto con la institucionalidad que sostiene a la república. Las instituciones son la arquitectura donde los valores patrios se transforman en derechos y deberes concretos para los ciudadanos. Cuando permitimos que la desconfianza destruya nuestras instituciones, o cuando el individualismo pasa por sobre el respeto cívico y participación política, vaciamos de contenido los mismos símbolos que juramos defender. Ser patriota en el Chile actual es comprender que el respeto al emblema patrio comienza por el respeto al vecino, al orden democrático y al bien común. Un concepto bastante más complejo que un C-H- I.
Esta reflexión nos obliga a hablar de patriotismo como un concepto complejo, en sentido amplio en el que confluyen 3 elementos en esencia interconectados:
La Chilenidad como “la materia”, tradiciones, paisajes, la comidas y danzas compartidas, lo que nos hace reconocibles ante el mundo, el amor a nuestras tradiciones. El Patriotismo en sentido estricto, como el compromiso, la fuerza, esecomponente político que forja la voluntad ciudadana de defender, organizar y hacer funcionar esa comunidad en el día a día a través de las leyes y los deberes y finalmente los Valores Patrios como “el espíritu”, ese componente ético y moral, los principios invisibles que guían y justifican por qué nos unimos y nos ayudamos en los momentos difíciles.
Solo unidos, chilenidad, sentido republicano/ compromiso y valores patrios, configuran el patriotismo como un engranaje completo que puede permitir a alguien definirse sin lugar a equívocos como patriota.
La chilenidad propia de esta época es ciertamente hermosa, quien no disfruta al ver volantines al viento, disfrutar de chicha y empañadas, bailar un buen pie de cueca o ver a nuestros niños en sus galas folclóricas, la chilenidad es alma del patriotismo, pero vamos más allá. Por qué el patriotismo no se acota a septiembre ni solo a esa entrañable chilenidad. Hago mía la frase de Johon F. Kennedy “No te preguntes que puedes hacer tu país por ti, la pregunta es que puedes hacer tu por tu país” y eso cada día de nuestras vidas. Vivir en compromiso, en definitiva “ser patria”.
Por Angie Astorga Arán.
Exdirectora Fundación Prodemu Antofagasta
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