Entrevista

Roxana Parra :“La costura es una puerta de entrada a la autonomía y al emprendimiento”

Tecnóloga médica de profesión y fundadora de Restex Chile, Roxana Parra ha construido una comunidad donde el oficio textil trasciende la confección: es una herramienta para desarrollar confianza, generar ingresos y promover la economía circular desde la creatividad.

Tus talleres de costura convocan a personas con motivaciones muy distintas. ¿Cómo transformas un espacio creativo en una herramienta real de autonomía y empleabilidad?

Creo que todo comienza cuando una persona descubre que puede hacer algo que antes pensaba que no podía. Muchas llegan diciendo “yo no sé coser”, “nunca he usado una máquina” o incluso convencidas de que no tienen habilidades manuales. Por eso mis talleres están pensados realmente desde cero y con mucho aprendizaje práctico.

Aprender a coser entrega una autonomía muy concreta: poder reparar una prenda, hacer un arreglo, transformar algo que ya tienes o crear un producto desde cero. Pero también ocurre algo menos visible y muy importante: aumenta la confianza. Cuando alguien termina su primer proyecto y lo mira con orgullo, empieza a pensar “si pude hacer esto, quizás puedo hacer algo más”.

Y ahí aparece también la empleabilidad. La costura sigue siendo un oficio que permite generar ingresos desde casa y comenzar con recursos relativamente accesibles. En Restex intento que las personas no aprendan solamente una técnica, sino que comprendan que esa habilidad puede convertirse, si ellas quieren, en una herramienta de independencia económica. De hecho tengo alumnas que ahora tienen emprendimientos.

Muchas participantes llegan buscando un hobby y terminan descubriendo una oportunidad de negocio. ¿Qué competencias emprendedoras nacen a partir del oficio textil y cómo las fortaleces en tus talleres?

Esto es algo que me encanta observar. A veces una persona llega simplemente buscando distraerse, aprender algo nuevo o regalarse unas horas para ella, y después descubre que lo que hizo tiene valor y que otras personas incluso estarían dispuestas a comprarlo.

El oficio textil desarrolla competencias muy relacionadas con emprender: creatividad, resolución de problemas, paciencia, planificación, manejo de materiales, atención a los detalles y, sobre todo, perseverancia. En costura uno se equivoca muchísimo: hay que descoser, corregir y volver a empezar. Y esa capacidad de tolerar el error y continuar es también una gran escuela para cualquier emprendedor.

En los talleres trato de reforzar esa mirada. No quiero que una alumna piense solamente “hice un estuche o un bolso”, sino también “aprendí una técnica que puedo repetir, mejorar, adaptar y eventualmente vender”.

Además, el Club Restex permite que el vínculo continúe después del taller. Para mí es importante crear redes entre las participantes, porque emprender es mucho más difícil cuando se hace completamente sola. Restex también busca ser un lugar donde podamos compartir conocimientos, oportunidades y experiencias.

Restex ha construido una identidad visual muy potente y una comunidad que sigue cada uno de tus proyectos. ¿Cómo dialogan la creatividad, el diseño y la economía circular para generar ese vínculo con las personas?

Para mí la economía circular tiene que ser atractiva, cercana y posible. No quiero comunicarla desde la culpa ni desde un discurso que diga permanentemente todo lo que estamos haciendo mal. Prefiero mostrar todo lo hermoso que podemos hacer con aquello que ya tenemos y en cada taller se reutiliza, trabajo con las alumnas con materia prima donada yo creo en un 90%, ya que igual debo comprar algunas telas y accesorios como cierres, botones, etc. Asi cada taller es una experiencia de economia circular, concepto que las alumnas llevan a sus casas. 

Ahí el diseño y la creatividad son fundamentales. Un retazo puede convertirse en un objeto precioso; una prenda que estaba olvidada puede transformarse completamente; unos calcetines sin par pueden convertirse en trapillo. Cuando las personas ven esa transformación, la economía circular deja de ser un concepto y se vuelve algo concreto.

Instagram ha sido fundamental en eso. @restex.chile no es solamente una vitrina para vender talleres. Es un espacio donde enseño, comparto tutoriales, muestro procesos, prensatelas, técnicas, reparaciones, proyectos, errores y resultados de las alumnas. También están nuestros trueques, donde la circularidad ocurre de la manera más sencilla: algo que yo ya no utilizo puede comenzar una nueva vida con otra persona.

Creo que esa mezcla entre estética, educación, reutilización y experiencias reales ha permitido construir comunidad. Restex tiene una identidad visual, pero detrás de esa identidad hay personas. Y eso es lo que finalmente genera el vínculo.

Has sostenido este proyecto durante años, mientras ejerces tu profesión como tecnóloga médica. ¿Qué convicción personal ha sido clave para mantener viva esta iniciativa y hacerla crecer?

Probablemente la convicción más importante ha sido entender que Restex tiene un propósito que va mucho más allá de enseñar costura.

Soy tecnóloga médica y tengo una vida profesional muy exigente, por lo que mantener un emprendimiento paralelo requiere muchísimo trabajo, organización y energía. Pero Restex me conecta con otra parte de mí: con la creatividad, con enseñar y, especialmente, con la posibilidad de generar espacios de encuentro entre personas.

Con el tiempo entendí que la costura era casi una excusa maravillosa para reunirnos. En los talleres las personas conversan, se ayudan, se ríen, se equivocan juntas y celebran cuando algo finalmente resulta. He visto personas llegar solas y terminar creando vínculos con otras.

Eso me hizo comprender que no estaba construyendo solamente un emprendimiento. Estábamos construyendo comunidad.

También me mueve profundamente la idea de enseñar a rescatar lo que ya tenemos. Vivimos en una cultura donde muchas veces resulta más fácil desechar que reparar. Yo quiero aportar, desde una escala local y muy concreta, a cambiar un poco esa relación con los textiles.

Quizás por eso he podido sostener Restex junto con mi profesión: porque siento que tiene sentido. 

 ¿Qué se viene para Restex Chile en los próximos meses y cómo pueden sumarse quienes buscan aprender un oficio, emprender o participar de tus próximos talleres y webinars?

Quiero que Restex crezca, pero hay algo que para mí es muy importante: **crecer sin perder la cercanía** que hemos construido.

Durante los próximos meses quiero seguir fortaleciendo nuestros talleres de costura desde cero, reparación, intervención y reutilización textil, además de generar nuevas instancias de aprendizaje y contenidos que permitan llegar también a personas que no pueden participar presencialmente.

Los webinars y formatos digitales son parte de ese desafío, porque permiten llevar esta experiencia más allá de Antofagasta. También quiero seguir generando alianzas, actividades para el Club Restex y espacios vinculados a la economía circular y al intercambio de conocimientos.

Mi sueño es que Restex pueda ser cada vez más una puerta de entrada: para quien quiere aprender a coser por primera vez, para quien quiere recuperar su ropa, para quien necesita un espacio creativo y también para quien descubre en este oficio una posibilidad de emprender.

Quienes quieran sumarse pueden encontrarnos en Instagram como @restex.chile. Allí voy publicando nuestros talleres, actividades, tutoriales, trueques y próximas convocatorias.

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